¿Qué es un esguince?

El esguince es una lesión sumamente común y que se puede presentar tanto en personas que realizan actividades físicas como aquellas en las que no. Esto se debe a que las condiciones requeridas para que aparezca este tipo de dolencia no demandan la realización de ninguna clase de actividad, puesto que su causalidad es sumamente fortuita.

La gran mayoría habrá sufrido alguna vez un esguince o habrá estado con alguien que lo haya padecido. Internamente se produce en los ligamentos, tejido que funciona como puente entre los músculos y los huesos de nuestros cuerpos. Particularmente ocurre cuando se ven sometidos a una tensión más fuerte de lo habitual que genera daños sobre estos.

En términos prácticos, los esguinces también podrían definirse como torceduras en cualquier articulación de nuestro cuerpo. Estas lesiones tienen diferentes niveles de gravedad y la medición de esta dependerá directamente de la cantidad de ligamentos que se hayan vistos afectados por la lesión.

 

Zonas más comunes donde sufrir un esguince

Podemos señalar rápidamente que las zonas más comunes de los esguinces son las extremidades del cuerpo humano. Los brazos y las piernas son las zonas que mayor movimiento tienen y que, por lo tanto, se encuentran más expuestas a sufrir torceduras accidentales durante nuestras actividades.

Uno de los lugares más afectados por los esguinces son los tobillos. Esto se debe a que cargan todo el peso del cuerpo y cualquier tipo de vacilación al andar, saltar o correr puede llevar a que el tobillo sea víctima de una torcedura. No hace falta estar expuesto a situaciones exigentes en términos físicos, puesto que es una cuestión sumamente fortuita.

 

¿Cómo tratar un esguince?

Los grados de esguince tienen tres niveles de clasificación según su gravedad y cada uno de estos posee un tratamiento diferente. Como bien señalamos anteriormente, la magnitud del esguince varía en función de la cantidad de ligamentos comprometidos y sus tiempos de recuperación están directamente relacionados a dicha condición.

Al ser una lesión física, lo primero que se realiza en los esguinces es inmovilizar totalmente la zona. Algunos tratamientos involucran la utilización de una férula para proteger la zona y evitar los movimientos involuntarios. También se puede utilizar hielo para disminuir el dolor y la hinchazón de la zona afectada.

Es importante acudir a un especialista en cuanto se perciba alguna lesión de este tipo. Esto se debe a que el dolor y la molestia de los esguinces no son necesariamente proporcional a la magnitud de la lesión. De esta manera, es posible que no sintamos mucho dolor pero que nuestros ligamentos necesiten de ayuda especializada para su correcta recuperación.

Una vez que el especialista analice la situación del paciente, este estará en condiciones de elaborar un plan de acción para el tratamiento del esguince. Es posible que a la inmovilización de la zona se sumen el consumo de analgésicos y antiinflamatorios que alivien los molestos síntomas que traen consigo estas lesiones.

Lo más importante será la forma en que los ligamentos se recuperan y vuelven a la acción. En este paso es fundamental la labor de los fisioterapeutas, quienes podrán encontrar los ejercicios precisos para una correcta rehabilitación de la zona y evitar cualquier tipo de dolencia posterior a la lesión.

 

¿Por qué tratar su esguince con nosotros?

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Es por esta razón que contamos con un equipo de profesionales altamente especializados y que realizaran un seguimiento personalizado de tu caso particular. De esta manera nos aseguramos de entregarte las mejores condiciones para una recuperación óptima, así como de rutinas de ejercicios que se adapten perfectamente a las necesidades de tu cuerpo.