El regreso al terreno de juego es uno de los aspectos más importantes dentro del proceso de recuperación del jugador lesionado. Es esencial comprender dicho regreso como un proceso constante de la toma de decisión. Debe entenderse como un proceso dinámico y personalizado. El principal objetivo ha de ser la ausencia de nuevas lesiones adicionales, no prediciendo de manera exacta el momento del regreso. Existen una serie de puntos clave básicos, que hay que satisfacer dentro del proceso.

Diagnóstico correcto: El buen diagnóstico constituye el paso más importante a la hora del regreso, y es el concepto básico. Actualmente, en la práctica de la medicina deportiva siguen existiendo muchas variables que no se tienen en cuenta al hablar de dichas lesiones.

Control estricto de las cargas de trabajo: Los doctores en medicina deportiva continúan utilizando diferentes conceptos para definir el regreso al terreno de juego, sin consenso alguno, aunque el concepto más adecuado es la plena disponibilidad para la competición, ya que la fase de entrenamiento debe entenderse como parte del proceso de recuperación. Aparte de la exploración clínica o la RM, el equipo médico y el técnico comienzan a dar importancia a la prueba in situ dirigida por GPS, para personalizar el progreso de la lesión y obtener un marco de confianza que valide el regreso al terreno de juego, y evaluar, supervisar y gestionar las cargas de trabajo. El objetivo es adquirir el PERFIL INDIVIDUAL DE FORMA FÍSICA.

Gestión inteligente de los modificadores: Las reglas deportivas influyen y afectan grandemente al regreso al terreno de juego. Los doctores deben involucrarse en el deporte que manejan, y tener un amplio conocimiento del entorno, para poder manejar con inteligencia las decisiones tomadas por el jugador, el equipo técnico y el entrenador.

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